Debemos tener siempre presente que los seres humanos no solo nos desarrollamos en el aspecto físico, sino que tenemos ciertas capacidades y características que harán que cada uno de nosotros nos desenvolvamos dentro de un grupo de seres racionales; uno de ellos es el desarrollo del conocimiento nuestro y de todos los elementos que se encuentran en nuestro entorno.
La adolescencia es una de las etapas de nuestra vida, propicia para que este desarrollo se encuentre en su máximo grado de eficiencia.
Nuestro desarrollo cognoscitivo mucho dependerá del tiempo en que nosotros al inicio y terminación de la adolescencia dediquemos a la realización de actividades encaminadas a ejercitar esta importante capacidad.
Según Piaget, el adolescente pasa de las operaciones concretas a las operaciones formales a partir de los años de la niñez intermedia; algunas de las operaciones que marcan este proceso es el desarrollo que tiene el niño para tomar su propio pensamiento y razonar acerca del mismo, puede tomar su propio razonamiento para buscar por ejemplo posibles soluciones a un problema matemático planteado; al mismo tiempo puede comentar con el resto de sus compañeros lo que conlleva al desarrollo de las inteligencias múltiples intrapersonal e interpersonal
El adolescente en esta etapa es capaz de buscar sinnúmero de hipótesis para solucionar un problema, además de ello, toma conciencia que algunas de ellas deben ser cambiadas y generas nuevas hipótesis para lograr conseguir su objetivo, diferenciando así el pensamiento y la realidad.
Además durante esta etapa el adolescente tiende a comprender las cosas de una manera metafórica a diferencia de su niñez, en donde su pensamiento era más concreto; esta consciencia de discrepancia, a más de otros muchos factores podría ser la causa de sentimientos y depresiones que se dan en los adolescentes; esta discrepancia entre lo real y lo posible también provoca en el adolescente sus actos de rebeldía
Al aparecer el pensamiento operativo formal, afecta al adolescente a la imagen que se forma de sí mismo, al tener una capacidad analítica y autocrítica le permite realizar un auto examen y sabe de sobra que sus resultados no deben ser necesariamente compartidos con ninguna otra persona
Sin la capacidad del adolescente para buscar posibilidades y tomar una de ellas para solucionar algún conflicto, muchas de las preocupaciones propias de la edad no serían posibles.
Todo esto determina directamente la capacidad que tenemos los seres humanos para diferenciar lo positivo de lo negativo, algo primordial que hace que nos podamos desenvolver dentro de una sociedad con valores y principios morales necesarios para una convivencia pacífica dentro del entorno que nos rodea
El educador entonces debe tomar en cuenta todas éstas capacidades y características que se dan en la etapa de la adolescencia para orientar a los estudiantes sobre aspectos muy importantes necesarios para una convivencia ordenada dentro de una sociedad: Educación en valores